El dios solar Mitra – Historia, mitos y rituales.

El origen del culto al dios Mitra se remonta al panteón iranio, en el cual era adorado como protector de los contratos y juramentos. La llegada de este culto a Roma se sitúa en el siglo I d.C. dentro del marco de una nueva religiosidad que vino a cambiar las formas habituales de expresar el sentir religioso.El culto mitraico continuó su expansión durante el siglo II, culminando con la iniciación del emperador Cómodo a finales de este mismo siglo. Posteriormente, el mismo culto fue protegido por la línea siguiente de emperadores hasta llegar a Constantino, quien nombra al cristianismo religión oficial del imperio. Sin embargo, años después, Juliano el Apóstata intenta restablecer el Mitraísmo sin éxito, pues el cristianismo estaba ya muy arraigado en la sociedad romana. Finalmente, durante el reinado de Teodosio, el cristianismo vuelve a declararse como religión oficial. Esto ocasiona que durante el siglo V d.C. el Mitraísmo desapareciera como consecuencia de las persecuciones cristianas.

Con respecto a su difusión, se cree que estos misterios no pasaron directamente a Roma, sino que lo hicieron por medio de la influencia de Asia Menor, además, se dice que el culto a Mitra fue llevado a Roma por:

1. Las legiones romanas que lucharon en contra de los corsarios cilicios capturados por Pompeyo según Plutarco. Estos, a su vez, habían sido influenciados religiosamente por los sobrevivientes del ejército de Mitrídates (rey del Ponto).
2. Las tropas que combatieron en Grecia y Asia menor durante las Guerras Mitrádicas.
3. Los veteranos que regresaron a Roma luego de las campañas orientales de los Flavios.
4. Los comerciantes de origen oriental, quienes se habían instalado en Roma para ejercer su profesión. Se dice que ellos llevaron el culto a regiones en donde la actividad militar fue nula o muy escasa.

No es de extrañar que la mayoría de las posibilidades de difusión tengan que ver con la parte militar, pues, el guerrero, siempre al borde de la muerte, veía en Mitra la esperanza relacionada con la salvación de su alma y la vida inmortal.

Mitra como dios solar y salvador 

La versión romano del mito de Mitra cuenta  que el dios nace en el origen del tiempo de una roca y por su propia voluntad, por esto se le conoce como el deus ex petra natus. Además, nace sosteniendo una daga y una antorcha.

Luego del nacimiento de Mitra, la tierra pasa por una sequía causada por el Sol, por lo que Mitra se enfrenta a él y le vence, salvando a la humanidad; como resultado Mitra inviste al Sol de su poder y se identifica con este. Sin embargo, De Liaño señala que Mitra no es el Sol físico sino el Sol de Justicia.

El episodio más característico de Mitra es el rapto y matanza del toro por órdenes de Sol, Mitra mata con su daga al toro, al mismo tiempo, un escorpión muerde los testículos del animal y un perro muerde su cuello, todo esto mientras un cuervo observa la escena. que se desarrolla en una caverna.

Del cuerpo del toro y de su sangre brotaron las hierbas y plantas, de la médula el trigo y de sus venas la vid.

Una vez muerto el toro, Mitra y el Sol se reúnen para festejar sirviendo un banquete sobre el lomo del toro sacrificado, luego Mitra sube al carruaje de Helios o el Sol, y ambos se dirigen al cielo en compañía de los demás inmortales, para que el ser supremo eleve a Mitra en la cumbre de los cielos y comparta con él el dominio universal.

Un vínculo más con el Sol es el hecho de que su natalicio se celebrara el 25 de diciembre, fecha del solsticio de invierno, puesto que, aunque esa es la noche más larga del año, el Sol vence a las tinieblas y en la mañana emerge victorioso.

Además, existe una curiosidad histórica que relaciona la figura del Sol con la iconografía de Mitra. Se dice que el emperador Nerón se hizo adorar en vida mediante una mezcla de atributos de divinidades solares como Apolo, Helios y Mitra, y que a partir de aquí los emperadores siguieron utilizando como insignia de soberanía la corona solar de rayos, típica de los monarcas persas (De Liaño, 1998, p. 101), corona que figura en algunas representaciones del Sol Invictus.

Eliade, por su parte, señala que con la figura de Mitra se “pasa de dios celeste a dios solar y más tarde a un Soter en su calidad de Sol Invictus, (lo cual) se explica en parte por esa función demiúrgica de organizador del mundo” (1974, p. 183).

Ritos del culto mitraico en Roma

Para los seguidores de Mitra, los rituales de su culto posibilitaron el retorno del alma a su origen inmortal y trascendente, por esto se llevaron a cabo en templos con forma de cuevas que simbolizando al Universo.

A través de la liturgia y la iniciación, los fieles estaban llamados a renacer a una vida virtuosa y a luchar en contra del mal, para que luego de la muerte resucitaran gracias a Mitra su salvador, quien los liberaría del pecado y les abriría las puertas de una eternidad feliz.

Participación en los rituales

No existen evidencias de que en estos rituales participaran mujeres, por lo que se cree, que su carácter era únicamente masculino. Los mitreos, lugares en donde se celebraban las ceremonias en honor a Mitra, eran lugares pequeños, por lo que en ellos se reunían grupos reducidos de adeptos, quienes en su mayoría eran miembros de la milicia, aunque también participaban en estas ceremonias funcionarios imperiales y esclavos libertos.

Liturgia

El banquete era la liturgia central del Mitraísmo. Conmemoraba la reunión del dios Sol y de Mitra luego del sacrificio cosmogónico del toro sagrado, el sacrificio y posteriormente, el festín. Se suponía que de este banquete solo los dioses tomaban parte, pero en la práctica ceremonial, el grupo de fieles iniciados de nivel más alto, también eran partícipes de la festividad junto con los demás en calidad de acólitos y sirvientes. Como sacrificio, la víctima ideal era el toro, de la cual posiblemente se servían la carne y la sangre, sin embargo, se han encontrado más restos de aves que de toros en los mitreos. En sustitución de la carne y la sangre, siempre estaban presentes el pan y el vino como especies que evocaban el ofrecimiento de la carne y el derramamiento de la sangre eterna creadora de la vida. Quienes presidían la ceremonia eran el Padre (Pater) maestro de la comunidad, y El Corredor del Sol (Heliodromo) representando respectivamente a Mitra y al Sol. Luego del sacrificio primordial, Mitra sube al cielo en el carro del Sol en dónde junto a él domina el Universo.

Iniciación

La iniciación en el culto mitraico constaba de siete niveles por medio de los cuales, los fieles deshacían el camino por el cual descendieron al encarnarse en este mundo, atravesando los siete cielos para llegar finalmente al origen del alma.
Según Carlos Diego, en Mitra y el mitraísmo a lo largo de la historia, los iniciados de cada nivel disponían de unos símbolos específicos cuya representación se encuentra a la entrada del mitreo de Fellicissimus en Ostia, los cuales dan nombre a cada nivel (2007, p.12).

1. Corax: Primer nivel y estado inicial que correspondía al cuervo, el mensajero del dios Sol. El ritual consistía en el bautizo con agua para purificar sus faltas y la entrega de un mantra que el sujeto iniciado debía repetir. En esta etapa el iniciado moría para el mundo material y renacía para la vida espiritual. Los corax eran los sirvientes de la liturgia.

2. Nymphus: Representaba a la crisálida o al novio. El iniciado pasa a ser novio de Mitra, por lo que le ofrece una copa de agua en señal de amor, además porta un velo y una lámpara que simbolizan su incapacidad para ver la luz de la verdad, y se compromete a guardar celibato mientras se encuentra en este nivel. Los Nymphus solían ser adolescentes y participaban como servidores del culto.

3. Miles (militares): Con este nivel terminan las etapas inferiores “el neófito se encuentra desnudo, arrodillado con los ojos vendados y las manos atadas, se le coloca una corona y se procede a cortar sus ataduras”, y mientras se le colocada la corona, el iniciado exclama: “Mitra es mi única corona” Posteriormente, el sujeto se marca con una cruz en la frente, lo que quiere decir que rechaza los honores materiales para darle una mayor importancia a la gloria que procede de la divinidad, disponiéndose a luchar contra su propio ego.

4. Leo (león): El ritual que pertenece a este nivel está asociado al fuego y a la purificación por medio de miel en la boca. El iniciado se compromete con la comunidad y se le encomienda el cuidado del fuego sagrado en los banquetes, además deberá llevar los alimentos preparados a los miembros de los grados inferiores.

5. Perses: Para algunos el nombre de este nivel significa persa, otros lo relacionan con Perseo, quien dio muerte a Medusa. Al futuro Perses se le entrega una daga como evocando la que usó el héroe, para simbolizar la lucha del iniciado en contra de sus bajos instintos.

6. Heliodromo: El iniciado se viste de rojo y porta los atributos de la corona de siete rayos, el látigo y la antorcha que representa al dios Sol. Se sienta junto al Padre (quién representa a Mitra) en la celebración.

7. Pater: Este es el grado más elevado de la iniciación. En este nivel el iniciado porta un bastón, una pátera y una oz, y se le viste con una túnica roja, con adornos amarillos en sus mangas y un gorro frigio en su cabeza de color rojo. El Pater preside junto al Heliodromo los banquetes rituales, siendo la personificación de Mitra.

Características espirituales de los iniciados

Los participantes del culto mitraico se regían por reglas muy estrictas que exaltaban la disciplina, la templanza y la moral y honraban a Mitra como dios de los pactos, de los beneficios y de la misericordia, pero también como divinidad guerrera.

Sobre su valía ante la comunidad, se puede decir que todos los fieles eran igual de importantes, por eso se llamaban hermanos los unos a los otros. Además, las personas con más riquezas suplían las necesidades de los menos favorecidos.


Bibliografía

Akhenaton, L. (2008). Los Misterios de Mitra. Revista Internacional de Masonería, 8-12.

Asse Chayo, J. (2002). El mito, el rito y la literatura. Tiempo, México, UAM , 54-71.

Chevalier, J. (1986). Diccionario de los Símbolos. Barcelona: Editorial Herder.

De Liaño, I. G. (1998). El círculo de la sabiduría: diagramas del conocimiento en el mitraísmo, el gnosticismo, el cristianismo y el maniqueísmo . Madrid: Siruela.

Diego, C. (2007). Mitra y el mitraísmo a lo largo de la historia . SUFI, 14, 6-15.

Eliade M. (1998). Lo sagrado y lo profano. Barcelona: Paidós.

Eliade, Mircea. (1974). Tratado de historia de las religiones I. Madrid: Ediciones Cristiandad.

Martín, R. (2005). Diccionario Espasa: Mitología Griega y Romana. Madrid: Espasa Calpe S.A.

Molina F. (1997) La función simbólica de los ritos: rituales y simbolismo en el Mediterráneo . Barcelona: Icaria.

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