Diferencias entre una comunidad económica y una comunidad política según Platón

Por Victoria Marín

De acuerdo con José María Pabón (2011), la palabra oikos puede ser traducida como vivienda, casa, bienes, propiedad, familia, linaje…, mientras que la palabra polis es equivalente a ciudad, ciudadela, estado… Lo cuál nos lleva a diferenciarlas inmediatamente, en especial por cuestiones de terreno, cantidad de vienes y miembros. Pero, además de estos aspectos materiales, existen cualidades morales y políticas que las distinguen. Platón explica lo uno y lo otro en su libro La República.

Según el filósofo, la  comunidad económica (oikos), fundada en la satisfacción de las necesidades materiales, está orientada principalmente a la satisfacción de la parte apetitiva, por lo que es realmente básica en su organización; aunque se sirve de la existencia de más de un oficio (regido preferiblemente por la disposición natural) para solventar las necesidades esenciales. Esta sería la etapa primaria de una sociedad en la que las personas se agrupan porque es menester para satisfacer necesidades e intereses individuales tales como alimento, vivienda y vestido. Como consecuencia de esta satisfacción la cantidad de miembros del oikos crece, lo que le da la capacidad, no solo de producir para el consumo interno, sino también de intercambiar bienes con agentes externos. Sin embargo, al ser una asociación bastante esencial, esta sería moderada, más modesta que la polis, y no crecería más allá de sus recursos; siéndole más fácil mantenerse lejos de la pobreza y las guerras. Además, es importante mencionar que estas relaciones económicas no convierten al oikos en una verdadera polis, ya que aún se carece de la unidad política de un número de individuos mucho mayor, de la complejidad necesaria y de una cantidad de recursos mucho más ambiciosa.

El nacimiento de esta comunidad económica se explica en el libro II de la República de Platón de la siguiente manera:

“…un hombre se asocia con otro por una necesidad, con otro por otra necesidad, habiendo necesidad de muchas cosas, llegan a congregarse en una sola morada muchos hombres para vivir en común y auxiliarse…” (369c)

Ahora bien, gracias a esta condición económica, la comunidad crece, el ser humano se vuelve cada vez más político y también se ve tentado a caer en el lujo y a hacer adquisiciones superfluas. La comunidad humana pasa a ser más demandante al exigir recursos como el territorio, por lo que se vuelca hacia la guerra, muchas veces gracias al desenfreno que significa caer en la pleonaxía, buscando el poder y dando rienda suelta a una ambición injusta. Sin embargo, para Platón es posible la existencia de una ciudad justa, una comunidad cívica realmente unificada, sin propensión a la división por la lucha entre sectores (el de los ricos y el de los pobres, por ejemplo), por eso propone su modelo en La República. Pero, volviendo al tema de lo que convierte a una comunidad económica en polis, podemos decir que lo propio de esta es la unidad antes mencionada, lograda por la organización política, la ética, la educación (monitoreada y bien definida) y la organización de sus individuos en torno a la a la idea del Bien y a la Justicia, al desempeñar cada uno su labor en las clases que son fruto de la disposición natural, pero sobre todo, de la necesidad de la polis.

Por otro lado, la moderación que asegura el bienestar de la polis es distinta a la moderación de la comunidad económica, pues esta no viene de la de la limitación de los recursos, sino de la comprensión y la practica de la justicia, elemento necesario para unificar y constituir la unidad política ideal para Platón, el cual permite regular tanto el crecimiento de la polis (para que no vaya más allá de la unidad), como la distribución de la riqueza, dando a cada uno lo que corresponde según su naturaleza.

Finalmente, hay otros elementos que es necesario mencionar, pues también hacen que una comunidad económica, en términos más generales, se convierta en una polis, los cuales son:  una gran variedad de artes que dan respuesta a una mayor cantidad de deseos, necesidad e intereses, una mayor especialización del individuo y un orden político y social que se extiende sobre un territorio para lograr la magnitud justa o la expansión desmedida. Estos elementos los podemos ubicar en el desarrollo del capítulo segundo de La República y no necesariamente pertenecen a un estado o a una polis justa, pero si a toda comunidad política, incluso a aquellas que Platón no denominaría un solo estado, sino muchos, a causa de la falta de unidad, de justicia y virtud.

A continuación, les ofrecemos el enlace de una representación de la polis ateniense del siglo V a.C. en 3D realizada por VirTimePlace. Para reproducirlo pulsar en:

Atenas Clásica en VirTimePlace V1.0

screen-23

Bibliografía

Pabón, J. M. (2011) Diccionario bilingüe manual griego clásico- español (24 ed.). España: Vox.

Platón. (1985) Diálogos. Tomo IV. Introducción, traducción y notas de C. Eggers Lan. Madrid: Gredos.

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