El sincretismo de los dioses en la mitología griega: Zeus, un caso de isotopía

Terriblemente resonó el inmenso Ponto

y la tierra retumbó con gran estruendo;

el vasto cielo gimió estremecido

y desde su raíz vibró el elevado Olimpo

por el ímpetu de los Inmortales

(Teogonía, Hesíodo, referido por Jaén, 2017, p.5).

  1. INTRODUCCIÓN

En este trabajo se recopilan datos en torno a la figura de Zeus, considerado deidad suprema del Olimpo. Se abordan temas como: su procedencia, tumba, cultos, oráculos y sus templos. Todas estas temática como base de un sincretismo cultural-religioso particular en esta figura divina. Además, se mencionan parte de sus amoríos y labores en la mitología helénica, para concluir señalando quién es realmente Zeus y qué existe detrás de la lucha de muchos pueblos que aspiraban por ser su patria oficial. Para ello, se toman en cuenta los conceptos teóricos de isotopía y verosímil crítico, los cuales van de la mano. [2

2. DESARROLLO

Según La Enciclopedia Larousse del Estudiante (2007), Zeus era llamado el padre de todos los dioses. Pertenecía a la tercera y última generación. Era un dios celeste que cuando se encontraba enojado lanzaba rayos a la tierra. Por su lado, a manera de ritual, los griegos crearon grandes altares en su honor. 

Parafraseando a La Enciclopedia Larousse del Estudiante (2007), bastaba con llegar a la Acrópolis para apreciar su gran monumento, creado gracias a su triunfo contra los titanes. Este enfrentamiento según la costarricense Kattia Chinchilla (2010) dio paso al orden social y político en el mundo. A Zeus se le otorgan: la justicia, la equidad y es jefe de la familia patriarcal. Además, sus hermanos principales eran Poseidón y Hades, a quienes se les entregó, en su respectivo orden, el mar y el inframundo.

Por su parte, a pesar de su poder, según Grimal (1998) su puesto jerárquico era amenazado por disturbios, monstruos e incluso, otros dioses. Existía un ciclo mítico persiguiéndolo. Esto provocó que su madre Rea lo escondiera en Creta, pidiéndoles a las ninfas en Ida que lo cuidaron para que su padre Cronos no lo devorara.

Por otro lado, Zeus se caracterizaba por su diversidad de amoríos, provocando, según Grimal (1998): la furia constante de Hera, su esposa definitiva. Pero esto le importó poco. De igual manera tuvo relaciones con mortales e inmortales como: Metis[3], Temis, Dione, Mnemósine, Eurínome, Deméter, Pluto, Calisto, Táigete, Dánae, madre de Perseo, entre otras.

Para ello, en su mayoría, aprovechó su habilidad de metamorfosearse para cumplir sus objetivos de conquista o deseos. Tal es el caso de la distinguida transformación en toro[4] para tener relaciones sexuales con Europa; o la mutación en cisne para acostarse con Leda, entre otras más (pp. 61-64), que, según Chinchilla (2010) dieron paso a la hierogamia vinculada con el Dios supremo. La primera de ellas fue la unión del cielo y la tierra, representado con la sexualidad íntegra entre Zeus y Deméter. 

Tómese en cuenta que, antes de Zeus la hierogamia cósmica “debía ser realizada con las diversas especificidades de la tierra, las cuales antes solo reunía Gea” (Chinchilla, 2010, p. 363).

No obstante, en apoyo con Cardona (2011) visto con ojos de modernidad, Zeus tuvo un amor homosexual con Ganímedes, lo cual vislumbra las prácticas pederastas en el periodo clásico desde una concepción no solo erótica sino mayormente política: orden social-jerarquías. [5]  

En amplitud, para Calame (2012) la pederastia tiene orígenes dorios. Surgió en Creta, lugar que, por mayoría, defiende el supuesto e ideal nacimiento de Zeus. Estas prácticas aparecieron en Creta a partir de la difusión del mito de Zeus y Ganímedes. 

Ahora bien, cabe decir que, a diferencia de la actualidad, la pederastia en el periodo antiguo era una actividad aristocrática. Por ende, se convirtió en una ideología política y educativa. Formó parte de rituales politeístas. Se miraba como algo metafísico y filosófico.

A su vez, la práctica de la pederastia era muy común en los banquetes. Estos eran muy recurrentes en Grecia. Según Angulo, Vega y García (2008), los hombres llevaban a los niños como coperos, típico de Ganímedes. Se celebraban grandes festines donde el sexo era una ceremonia en honor a la fertilidad y a Dioniso en Grecia o Príapo en Roma. Tales festejos muchas veces terminaban en grandes orgías, permitidas debido a que eran vistas como celebraciones religiosas, cíclicas y culturales; no desde el morbo actual, de herencia particularmente cristiana.

Acto seguido, según Cardona (2011), en las diversas genealogías de héroes existe la lucha por el poder. Todos quieren ser hijos de la deidad suprema. Esto acontece con la descendencia de Ayax y Aquiles por medio de la Egina. Incluso, los cretenses decían ser sucesores de los hijos que tuvo Zeus con Europa. Aunado a ello, Jaeger (2001), menciona que dado el carácter divino que fue tomando Alejandro Magno con el pasar de los años, en los relatos folclóricos llegó a decirse que este distinguido rey nació consecuencia del amorío de Olimpia con Zeus metamorfoseado en serpiente como símbolo fálico. Esto provocó que su nombre sobresaliera todavía más.

En fin, cabe además decir que, según Humbert (1981) y Grimal (1998), muchos lugares se peleaban por ser la patria de Zeus. No obstante, ambos autores lo ubican en Creta. Aunque Grimal (1998), dice que “el Zeus cretense no es seguramente idéntico, en su origen, al Zeus arcadio o al Zeus Frigio. Los mitos referidos a cada una de estas personalidades se han yuxtapuesto, pero no han alcanzado nunca la coherencia de una teología” (p.65). 

Lo que quiere indicar Grimal (1998) es que Zeus es una divinidad que se ha ido construyendo a partir de la adquisición de diversos elementos culturales adquiridos de cada civilización o territorio donde se le ha otorgado culto. Esto explica el hecho de que Chinchilla (2010) diga que sus atributos más comunes son el rayo y la égida; ambas marcan elementos de masculinidad, pero también lo opuesto, permitiéndose la expresión de la biunidad genérica.

Asimismo, según Cardona (2011), Hesíodo fue quien mencionó el nacimiento de Zeus en Creta, propiamente en el monte Lictos. Aunque otros autores estén en contra de ello, cabe resaltar que Homero, si acaso existió, sentía bastante empatía por este lugar. En varios pasajes de la Ilíada se muestran descripciones detalladas de este sitio. 

Pero como se dijo, Cardona (2011) no es hermético y no busca verdades absolutas. Él defiende que la lucha por el lugar de nacimiento del Dios supremo fue constante; asunto a considerar. Incluso, los beocios consideraban que Zeus nació en Tebas, pero no la Tebas de Egipto. Así igual, los aqueos consideraban el nacimiento de la deidad en Eges, catalogada como una de sus principales poblaciones. Por su parte, para los etolios, la divinidad del rayo dio sus primeros gestos de vida en Oleno “los mesonios en Mesenia; los arcadios en el monte Liceo” (p.41), entre otros pueblos que peleaban por hacerlo su compatriota. 

Sin embargo, para Cardona (2011) el relato que tomó más validez o fuerza discursiva fue el que apunta que Creta fue la patria de Zeus durante su infancia. En esta tierra lo dejó su madre al cuidado de Amaltea y Curetes, para protegerlo de su padre, el devorador Cronos. De la muerte de Amaltea surgió la égida de Zeus como símbolo de protección. La utilizó en sus batallas contra los gigantes y titanes.[6]

Dicho lo relativo al nacimiento y estancia de Zeus sobre su morada en Creta, ahora cabe referirse a lo que según Cardona (2011) es el yacimiento del dios supremo. Los cretenses mostraban la tumba de esta divinidad en Cnosos. Esta tenía inscrito “Ci git Zan (aquí yace Zan= Zeus)” (p.42). Lo anterior provocó un gran revoloteo entre mitógrafos y poetas que visitaban el sitio. 

Por otro lado, por más divinidad suprema que sea, según Cardona (2011), en Zeus se encuentra también un sentido maléfico. El mismo destino es una emanación de él. Por tanto, permite una fuerte analogía con la función que cumplen las Μοῖραι -las moiras- en la mitología helénica. Debe indicarse que “una angustiosa predestinación basada en una fuerza fatalista envuelve toda la mitología y la mayor parte de las grandes obras clásicas grecolatinas. Todo ello puede resumirse en: «lo sucedido es porque estaba escrito»” (Cardona, 2011, pp.40-41). 

Ni siquiera el propio Zeus pudo hacer nada para cambiar las circunstancias que al parecer ya venían escritas por una supremacía aún mayor que la de él: lo cíclico referido por Eliade (1988, pp.370-380). 

Aunque, a pesar de que ni el mismo Dios pudiera contra las fuerzas del destino, eso no afectó en nada, ya que él, según Cardona (2011), tuvo cultos que se expandieron fuertemente por el Mediterráneo y sus alrededores. Dentro de sus oráculos más destacados están el de Dodona en Grecia y el de Ammón en Libia. Además, poseía santuarios en su honor. El más destacado es el de Olimpia. En este lugar, en el 776 a.C, se inauguraron los juegos olímpicos dedicados a él.

3. CONCLUSIONES

Como conclusiones, a partir de todo lo dicho en este documento y en sustento con las ideas presentadas por Noël (2003, pp.747-750) y Graves (2009, pp.55-65), a pesar de tener clara su influencia indoeuropea, porque muchos lugares lo tenían por gobernador, no puede verse ni hablarse de un solo tipo de Zeus. Sería cometer un error.

Por ende, debe entenderse a esta divinidad como una figura construida que se fue enriqueciendo de elementos provenientes de la expansión de su credo en cultos realizados en diversos sitios. Es decir, mediante sincretismos culturales y religiosos. Inclusive, en el arte se figuraba a Zeus como un ser con barba, producto de la idea de que existió y que fue, según cada pueblo que le rendía culto, un rey muy destacado en una época dorada o gloriosa de la historia, razón por la que incluso, más allá de Grecia.

Por ejemplo, en Egipto se encuentra Amón que, según Aramendi (2012) se asemeja muchísimo con el Zeus que, a partir de su panteón, los griegos propusieron como suyo. Este hecho es consecutivo. Es una diversa construcción híbrida presentada no solo en Zeus, sino también en diversos dioses que el panteón griego nombra innatos de su tierra para sembrar, mediante el verosímil crítico, un sentido de superioridad extendido por isotopía a lo largo de los años por la crítica en una gran parte del discurso de la academia. [7]

 

NOTAS

[2] Para José Ángel Vargas (1993) la isotopía es una repetición constante de hechos falsos convertidos en verdades tras la complicidad de la recepción lectora.

En cuanto al verosímil crítico, este se configura a través de la recepción, en este caso del lector, como si se tratara de una estética del público. Si el lector considera que algo es verdad ese verosímil se reproducirá como tal a lo largo de los años. Para obtener información completa sobre este concepto teórico, léase Crítica y verdad de Roland Barthes (1972).

[3] Según Cardona (2011), fue Metis quien le dio la droga a Zeus para que Cronos vomitara a sus hijos, por ende, suele denominarse la primera mujer con la que estuvo el dios, dando paso a lo que algunos tratadistas llamaron el mejor gobierno del mundo. Tras anuncio, Zeus tuvo que tragarse a Metis junto con el ser que traía dentro, ya que Urano y Gea le habían indicado, por envidia, que si no lo hacía, sería destronado por su hijo varón, así como él destronó a su padre Cronos. Justamente de este acto surgiría la diosa de la sabiduría, Atenea (p.42).

[4] Según Cardona (2011), el toro era un animal muy importante en Creta, se le rendía valor. Fue un ser mitológico derrotado por Heracles en uno de sus siete trabajos. Por su lado, existían los juegos del salto en su honor, realizados en el palacio de Cnosos. E incluso, como parte de las fuertes asimilaciones de Zeus con el mundo cretense, después de tener hijos con Europa, a ella la casaron legalmente con Asterión, rey de Creta, quien debido a que era infértil, terminó adoptando a los hijos de Zeus (p.53).

[5] Rorty (1998, p. 50), citado por Solana (2018), menciona que:

[…] no es incorrecto emplear términos presentes para describir acciones e intenciones pasadas siempre y cuando seamos conscientes de nuestra labor retrospectiva. El peligro es olvidar que estamos hablando desde el presente y pensar que, en lugar de armar un relato, lo estamos encontrando en el pasado mismo (p.423). 

Para tener más información al respecto, léanse también Comportamientos sexuales, masculinidad y ciudadanía en la Atenas clásica: El discurso de “Esquines Contra Timarco” de Ignacio González Saceda (2014, p.12) y Pandora Unbound: A feminist critique of Foucalt’s History of sexaulity de LinFoxhall (1998, p. 27). Ellos en sus trabajos también aluden a la construcción moderna del término homosexual, dando paso a la importancia del construccionismo frente a la crítica que Solana (2018) dirige sobre el esencialismo. 

[6] No es casualidad que Zeus fuese, según Hesíodo, dejado en Creta. Allí floreció una gran civilización mucho antes de las grandes invasiones de pueblos helénicos.

[7] El verosímil crítico se configura a través de la recepción, en este caso del lector, como si se tratara de una estética del público. Si el lector considera que algo es verdad ese verosímil se reproducirá como tal a lo largo de los años. Para obtener información completa sobre este concepto teórico, léase Crítica y verdad de Roland Barthes (1972).

 

REFERENCIAS

Angulo, J, Fernández, P y García, M (2008). Sexualidad y erotismo en el Mundo Grecorromano. Revista Internacional de Andrología. Vol (6), pp.140-151. Revista en línea recuperada de:   https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1698031X08756826

Aramendi Picado, J (2012). Equivalencia entre divinidades griegas y egipcias. Recuperado de:https://arqueopatas.files.wordpress.com/2012/05/egiptologc3ada_corregido-definitivo.pdf

Barthes, R (1972). Crítica y verdad. Traducido por José Bianco. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Calame, C (2002), Eros en la antigua Grecia. Madrid, España: Akal Ediciones.

Cardona, F (2011). Mitología griega. Barcelona, España: Brontes.

Chinchilla Sánchez, K (2010). Conociendo la mitología. San José, Costa Rica: UCR.

Eliade, M (1988). Tratado de Historia de las Religiones. Distrito Federal, México: ERA.

Enciclopedia Larousse del Estudiante (2007). TOMO XII. MITOLOGÍA. Santiago, Chile: SANTIAGO.  

Graves, R (2009). Los mitos griegos. Madrid, España: Coleccionables.

Grimal, P (1998). La mitología griega. Barcelona, España: PAIDÓS. 

Humbert, J (1981). Mitología griega y romana. Barcelona, España: Gustavo Gili.

Jaeger, W (2001). Paideia: Los ideales de la cultura griega. Distrito Federal, México: Fondo de Cultura Económica México.

Jaén Sánchez, M (2017). Zeus conquista el Olimpo. Madrid, España: GREDOS.

Solana, M (2018). El debate sobre los orígenes de la homosexualidad masculina. Una revisión de la distinción entre el esencialismo y construccionismo en historia de la homosexualidad. Tópicos. Vol (54), pp.395-427. Revista en línea recuperada de:  http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-66492018000100395

Vargas Vargas, J. A (1993). La verosimilitud. Filología y lingüística. Vol. (1), pp.7-16. Revista en línea recuperada de:  https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/filyling/article/view/20852

 


SOBRE EL AUTOR

Yordan Arroyo Carvajal. Costarricense. Docente universitario e investigador académico. Presidente de la UHE en Costa Rica y Director literario Nacional. Ha publicado trabajos académicos, notas y escritos literarios en revistas, periódicos y antologías. Actualmente reside en el Barrio Lisímaco Chavarría Palma, San Ramón de Alajuela, conocida como tierra de poetas.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s