Makeda, reina de Saba

Makeda se ha despertado de una siesta de espuma de mar. Tiene el cabello revuelto por las olas del ensueño y en sus oídos aún siente rubor de aguas profundas. Baja las plantas hasta las baldosas gélidas del suelo de la alcoba y se estremece al incorporarse: sus pies parecen todavía cubiertos por la arenaSigue leyendo “Makeda, reina de Saba”

Quetzalcóatl: El dios de maíz

“Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Gén.4:8. RVR. 1960)   Pulque le dieron a la serpiente emplumada ¡Qué vergüenza y qué deshonra ver a un dios ebrio! Los timos no son solo paraSigue leyendo “Quetzalcóatl: El dios de maíz”

La leyenda de Bargas

Cuenta la leyenda, que hace cientos de años, el rey Felipe II dictó una ordenanza en tierras españolas, que según la tradición oral decía: “Las prostitutas que habitan la Casa de Mancebía en Bargas, deben ser trasladadas fuera de la ciudad durante la Cuaresma, para que los hombres, sin la presencia de las busconas, evitenSigue leyendo “La leyenda de Bargas”

Las aves en cautiverio

Tito, Emperador del Imperio Romano, segundo de la Dinastía Flavia, quería imponer orden en los primeros años conocidos como después de Cristo (d. C.) y en la primera revuelta judía, instauró implacable la crucifixión. Castigo cuyo fin era intentar persuadir a través del escarnio público. Cada viernes, daba instrucciones sumariales sobre quienes serían crucificados alSigue leyendo “Las aves en cautiverio”

El Lecho de Chacuey

Tomás iba siguiendo a Chacuey por aquel laberinto subterráneo y cada segundo le pareció una década. Tenía una extraña sensación de ligereza en el cuerpo, sin embargo se le dificultaba cada paso de aquel extraño paseo. Chacuey iba delante de él, y su antorcha expedía una luz azul verdosa que dejaba entrever, sin mucho detalle,Sigue leyendo “El Lecho de Chacuey”

El sueño eterno de Endimión

Ya los caballos de mi hermano Apolo conducen su refulgente carro hacia las tranquilas aguas jónicas. Quizá ni él mismo conoce los colores que ha desplegado sobre el cielo del ocaso. Siempre, en el refugio de mis bosques, fui dueña de mis noches colmadas de solaz, de cacerías y rituales. Mas, ahora, al observar esteSigue leyendo “El sueño eterno de Endimión”

Tres Hermanicas Eran

‘Tres hermanicas eran, blancas de roz, Ay ramas de flor! tres hermanicas eran, tres hermanicas son’[1]   Las tres damas llegaron sin nada consigo, ni bultos, ni paños, ni casi palabras. Ya que las que tenían, nadie podía entenderlas. Llegaron arropadas de su nobleza, enmarcadas en la forma de los ojos, almendrados. Y por ciertoSigue leyendo “Tres Hermanicas Eran”

Entrevista con el dragón

―Y usté me lo dice a mí, señorita periodista ―dijo el dragón, resignado―. Hace seiscientos treinta y dos años que cuido princesas. Pero nunca me tocó una como ésta. Uno se preparó para trabajar acá. No le voy a decir que, de joven, fuese mi vocación. Me hubiera gustado asolar Northumbria o las costas deSigue leyendo “Entrevista con el dragón”

Todas las mañanas de verano

Cuántos caminos polvorientos recorridos. Cuántas playas holladas con los pies desnudos. Cuántas risas, sonrisas: las mías, las de mis seres amados, las del hijo que contemplo esta mañana. Cuántas lágrimas, sollozos. Cuánta alegría; cuánto dolor. Cuántas briznas de trigo segadas a nuestros pies. Cuántos arroyos de los que fluye el agua clara, donde refrescar elSigue leyendo “Todas las mañanas de verano”

Der rattenfänger

En junio de mil doscientos ochenta y cuatro, Hameln estaba infestada de ratas. Los buenos hombres de la ciudad no encontraban forma de librarse de ellas, aún después de haber recurrido a los más afamados alquimistas de la comarca. Cierto día, se hizo presente un músico extraordinario pero misterioso, que decía venir de la vecinaSigue leyendo “Der rattenfänger”

La balada de Duir y su amor galante

Mi amado me habla siempre con palabras suaves. Acostumbra describirme, dulcemente, alabando mi tersura al contacto de sus manos, mi perfil marcado, mi aroma «a majestuosidad de la madera del roble» como suele decir, y razón por la cual me llama Duir; que es la palabra con que los viejos druidas nombraban al Árbol.  ÉlSigue leyendo “La balada de Duir y su amor galante”

El púlpito de Roma

Estamos en el año 330 después de la Era Común. Hace apenas diecisiete años que el emperador Constantino ha promulgado el Edicto de Milán, con el que se ha favorecido al cristianismo en detrimento de los rituales paganos. Para beneplácito de pocos y para sorpresa y dolor de muchos, todos deberán atenerse a las directricesSigue leyendo “El púlpito de Roma”

El caso Clitemnestra

José Rodríguez sumaba los suficientes casos ganados, muchos de antemano imposibles, para afirmarlo entre los principales abogados criminalistas del país. Pasaba horas tras la mesa de su despacho, y allí respondió a la pregunta que acababa de formularle la hija de su clienta:   —Sí, señorita, en mi cara se expresa que el caso seSigue leyendo “El caso Clitemnestra”

Muerte del verano celta

La oscuridad estaba abriendo sus postigones espectrales para poderse expandir por todo el universo boreal; era 31 de octubre y hasta esa aldea perdida en los confines de la tierra, llegaron los brazos de la tiniebla para someterla en penurias y dolor. Era tan difícil vivir sin el sol, sin la claridad, sin el fogoneoSigue leyendo “Muerte del verano celta”

Aquel día en Kemet de Felix Alejandro Cristiá

I El sentido de alerta no apacigua mis latidos. La tranquilidad, el sepulcral silencio impera. Pero al mirar hacia arriba todo pequeño vestigio de esperanza se esfuma, como arrebatar un trozo de pan de las manos de un niño hambriento: el Sol todavía no se ha movido. ¿Qué acaso el fulgor de su mirada noSigue leyendo “Aquel día en Kemet de Felix Alejandro Cristiá”

Ariadna y Junto al estanque, dos relatos de Kalton Harold Bruhl

ARIADNA Alguien ha empezado a tirar del hilo y de inmediato sabe que su amante ha triunfado. Aguarda impaciente hasta que escucha los pasos que se acercan. Corre a su encuentro y cae de rodillas al ver su rostro. Ariadna se muerde los labios mientras Teseo le extiende la mano y rompe a llorar alSigue leyendo “Ariadna y Junto al estanque, dos relatos de Kalton Harold Bruhl”

En el medio del salar, un relato de Alfredo Arnez Valdés

Muchos dicen que los caminos que conducen al gigantesco mar petrificado ya no son lo suficientemente pequeños como para restringir el paso de los extranjeros en estas tierras. Todos ellos llegaron a Uyuni ayer y ahora un grupo bastante grande de ellos se dispone a hacer los arreglos correspondientes para quedarse en el hermoso hotelSigue leyendo “En el medio del salar, un relato de Alfredo Arnez Valdés”

La espera y otras microficciones de Ricardo Bugarín

LA ESPERA Dejó sus ojos en el alféizar de la ventana y, a fuerza de memoria, tejió y destejió su tarea cotidiana. Sabemos que al final, hubo un encuentro. Los aedos cuentan de un tálamo y otras minucias. (Texto inédito en libro) PASEOS A LA HORA DE LA SIESTA Dulce Prudencia caminaba apaciblemente por losSigue leyendo “La espera y otras microficciones de Ricardo Bugarín”