Fragmentos, papelitos y garabatos – Be Jack

Microficciones

Gato primero

Día 1: al amanecer, el silencio se transformó en materia.

Marcapasos

Arrastrado por el silencio del ser que aguarda al otro lado, se acerca sin resistencia desde la esquina hacia un lugar en el que, hasta entonces, no es bienvenido ni esperado. Inicia su movimiento contracorriente y llega hasta las piernas del hombre que duerme en el sofá; allí, hecho un ovillo, se convierte en su hogar.

Shhhhh

Cuando se fue a dormir, el fulano mató la luz, seguro de que todo estaba listo; ya era momento de cerrar. Se sumió en la búsqueda de una última noche de pesadillas y dejó que el profundo letargo lo asfixiara. Su cómplice durmió sobre él ronroneando tranquilo. Al salir la luz, el gato abandonó la cama ya sin dueño.

El cazador

Al gato inquilino de la cabeza de aquel joven nadie le ha dicho que no debe cazar a los ratones , quienes sigilosos se esconden en los rincones del pensamiento. El arrendador, que desde afuera lo ve con el reverso de sus ojos, da voces de alarma sin cesar, a la espera de que un auxilio, cualquiera, venga a rescatar su otrora conocido genio. El inquilino continúa su festín, mientras el histérico busca en vano ayuda entre paredes blancas.

El viejo teatro romano

Cada día se asoman a mirarnos desde las barandas que garantizan nuestra tranquilidad. Ninguno llega hasta nosotros, sólo nos miran, encienden las luces de sus cámaras, dicen ¡qué interesante!, ¡hermoso!, ¡cuánto encanto!, ¡tanto tiempo y se conservan! Tampoco es tanto tiempo, apenas serán cinco vidas las de algunos, siete las de otros. Los más jóvenes no han terminado siquiera la primera. Aunque, ¡vamos!, también es cierto que esos pobres de las barandas tienen sólo una, y ha de ser una muy mala para que en las tardes se vean en la necesidad de vernos andar por los escalones de nuestra casa, pelearnos por los espacios que uno quiere y el otro ocupa; contemplarnos como única fuente de placer.

La gata del bar de metal

Lo que nadie sabe y Fiona me confesó, mientras sonaba algo de Maiden entre los gritos de los clientes, es que ella es una grupie del metal reencarnada. Bella, fotogénica… Murió de sobredosis en una gira con la banda X en el año Y, era la amante del guitarrista, al menos de manera “oficial”, porque no contaba lo que hiciera en el espacio extraoficial. Tras su muerte y luego de un brevísimo diálogo con las madres cósmicas, se decidió que volvería al plano terrenal, a un lugar en el que daría poco a cambio de mucho, con lo que reivindicaría su existencia de grupie de dar mucho a cambio de poco.

Consejero

Entre la angustia de la deuda del banco, el amante infiel, la renta atrasada, la prolífica lista de desempleo a la que se había sumado hacía más de dos años, la crisis política de ausencia de política, el mercado productivo de la cultura popular y su pequeño y fiel amigo, ese que llevaba a todas partes y que todos ignoraban mientras él escuchaba con atención… Entre todo, dio el salto. En casa quedó la gata, esperando, mirando por el quicio de la puerta alerta al sonido de las llaves. Su felino humano adoptado nunca vino.

Sobre la autora

Juliana Acero Camaño (Be Jack) es literata, escritora, narradora oral y docente. Amante de la música, de la buena comida, de las cervezas artesanales y del tiempo con los amigos, cuyas conversaciones tejen historias y construyen familia.

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