Poesía en lengua bribri: Lenguaje arborescente por Josué Rodríguez

Ujtö wês kál sér és

Shkenúk buaé wá
wöñar ena tsër buae bribri er és
wö ulitane, klö irir i ápa mix
wö, wiwö wak yokulŕ, we tsrikirke e’
kalko ulitané yókúle se’ a
iwi ulitané meát sibö tö se’ a senùk
Wës ikuö duká és

mika se’ kewé se’ tsene bua’é
e tà e’ yöné k’ blombló
wës tsiru’ és bitá koyók mik
bita ulitané irir sál
wa ujchér tö es irir
Etá ditsöwö ulitane tsikiné

ubolwak dör tu’ wak
e’ dör wes i yone kewe
e’ tö kálkó úlitáné tskiwé
E’ tö é tsewe bua kewa

kös apaiö ulitane se’ buálár
sku’, ajkö irir kipö yokulé
bis wá irir tsakicha wá
sté ulitané tseké e’ dör
kös se’ yamipa bák iáia
e’ kué ki kös se’ wá i ujchér e’ tso’
tsipatsipa wës kal és e’ tö kaniwé

e’ kewö tkómi miká
ikuô yó blo’ damitkör i kuli’a
kös kané tso’ mika ma buar
kloté, irir iwi ye’ ié súe dör
klötók irir i ujté e’ dör bribri i chá
köm irir ali’ diö
diko diö e’ pa tso’ kekrá
Duletók irir sabak bular buaë

e’ kueki i kiana tsatké wês irir és
ulitané i bunúr se’
wés se’ ulitané ajkó mik
kös kál tso’ e’kpé
kös bulwák iri mamaduká e’ walatok á
e’kepe awá wá ujchér
Wëbla bërië e’ dör kapöli

dö kámik stè yöna ejké
e’ tá sè apá burratá
mulúsik tsö wa i pabaná
e’ tá ujté dör wes kál ena és
e’ ta ulá tso’ tsena buaé
Kös bribri ulitane ujté áte.

Lenguaje arborescente

Una alegoría del despertar
iridiscente y alegre del alma bribri,
las semillas, peciolos, anillos,
frutos, raíces… de las cuencas
vegetales, tan tatuadas en nuestros
orificios que Sibö nos dio vida
en el capullo de una planta de ikuö.

Desde el principio la algarabía
surcó el sabor marmolado
del tsirû (cacao) en las pieles
de ardillas y monos cuando
atestiguaron la creación; en semillas
se depositaron los clanes, risueños óvalos.

Túbölwak, clan del ñame una huella
más dentro del gran significado
que engendran las plantas,

que exhibe la penumbra de la celebración.

Silban las túnicas del skû (mochila),
ájkö (jaba) y kipö (hamaca), trazadas
con prismas de la cabuya y bejucos,
artesanías donde se regocijan
las voces de nuestros ancestros,
¡nuestros saberes están teñidos
por el verde arbóreo!, eclipse nupcial.

El júbilo se libera aún más cuando
la chicha de maíz taladra la garganta
durante el trabajo, durante cada
ceremonia, bebida sagrada, símbolo
de fiesta y vigor plantado en los bribris;
chamú (banano), ali`(yuca)
y dikö (pejibaye) tampoco faltarán
al deleite de los tambores sobre la mesa.

Una apología al verdadero disfrute
de la armonía, el revoloteo de nuestra
cabellera indígena entre las fauces
enternecientes de los árboles como
una simbiosis entre abejas y flores;
así el awá recurre a la sabiduría
del Hombre grande como medicina natural.

Hasta en el rito funerario el sulár,
nuestros cuerpos son envueltos
por la canción de las hojas de plátanos;
el lenguaje arborescente rima
siempre sus brazos con la festividad
donde perfore un brote del legado bribri.

Sobre el autor

Josué Rodríguez Calderón (1998) es un poeta indígena bribri y ngabe nacido en San José, Costa Rica, reside en Salitre de Buenos Aires, Puntarenas y estudia Zootecnia en la Universidad de Costa Rica. Forma parte del Movimiento Indígena Interuniversitario (MIINTU), del Colectivo Aliciente de danza, de la Sociedad de Poetas Cartagineses y de Otro Taller Literario. Su trabajo ha sido publicados en revistas y antologías de países como Costa Rica, Estados Unidos, Eslovenia, México, Argentina y España; así como traducido al inglés, esloveno y ngabere.

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