La princesa cautiva por Ramón González Reverter

Prólogo En el año 334 a.C. Alejandro Magno cruzó el Helesponto al frente del ejército macedonio, un contingente de aliados griegos y una pequeña flota de refuerzo ateniense. Tras la batalla de Issos, en la que derrotó a los persas del rey Darío, mientras asediaban la ciudad fenicia de Tiro, el general Parmenio atacó por…

La novena ola por Marta Mariño Mexuto

La encontró muy temprano, cuando todavía no había amanecido del todo, en uno de sus paseos por las calas del acantilado, que quedaban al descubierto con la marea baja. Estaba tendida boca abajo en la arena húmeda y compacta de la orilla, y las olas rozaban sus pies. Sobre sus piernas aún quedaba alguna mota…

Élafos por Penélope Gamboa Barahona

Acteón se escondió tras un árbol, sacó su cabeza y arrojó la jabalina. El ciervo que sus perros tenían acorralado, un macho de cornamenta fabulosa, profirió un chillido y cayó muerto sobre el césped. Quirón se acercó a su discípulo, sonriendo alegremente. ―¡Enhorabuena, joven Acteón, ha cazado un animal magnífico! ―Artemisa ha sido benévola conmigo,…

La leyenda del Machuca por Calú Cruz

A Jeannette Rodríguez.Plena te sentís, avecilla, al contemplar cada amanecerdesde la rama del más alto de los árboles Ella era una indígena fecundada por las entrañas de la tierra y parida a través de sus afluentes. Su cabellera negra era tan hermosa y larga, que, cuando estaba húmeda, le llegaba a media nalga. Tenía las…

Dos poemas de Marianella Sáenz Mora

23  (Del poemario Transgredir(se)) Tres sillas y un crucifijo, cenar en medio de un silencio terrorista sin palabras extrañas  que dancen inocentes al contemplar el retrato de infancia de una ingrata en manos de Wislawa. Mientras el país de las carabelas se fragmenta creo también que ser feliz está en la cabeza, entonces recurro a contemplar…

Los ojos de Sísifo, un poema de Raúl Guerrero Payo

La misma montaña, la misma roca, los mismos pasos entorno al infinito. El mismo castigo, otro día, el mismo día pero más cerca de algo, de la nada, tal vez, de quién sabe qué  y hasta cuándo; de quien sabe anudar sogas y corbatas. Más cerca de ti, quizás, de los ojos que Sísifo dejó…

«Bruja por derecho de mujer» y otros poemas de Marta Rojas Porras

Bruja por derecho de mujer Eres una Bruja por el hecho de ser mujer,indómita, airada, alegre e inmortal.Robin Morgan La piel no olvida nada.Las cicatrices sangran.La mirada deshilacha el recuerdo.El corazón vuelve al dolor.La humillación de la violencia y la muerteno ha dejado de respirar. Mandatos encubiertosnos han dictado cómo comportarnos,qué sentir, cómo no ser,…

Norte sobre el vacío, un poema de Byron Ramírez

Él extiende el norte sobre el vacío, y cuelga la tierra sobre la nada.JOB 26:7 Aquí está Job, de nuevo, con los brazos abiertosesperando la lluvia ácida del mes de agosto.De llanto, han tejido tus añosuna segunda piel sobre su cuerpo: caparazón de hambre y barro. Aquí está Job—ni mar ni monstruo marino—tan solo un…

Nuestro Señor Jhain

En enero de 1581 llegó a la Ciudad de los Reyes el capitán Diego de Peralta, vecino de Oropesa e hijodalgo de primera clase. Ávido de fortuna y fama. Muy decidido a servir a la Corona y acrecentar la gloria familiar. Portador de la promesa que le hiciera a la Señora de la Asunción, de…

Saturno crítico

INTRODUCCIÓN Este breve ensayo, de basamento contrafáctico, pretende distender la objetivación mitológica en los causes de la crítica bajo la acepción etimológica del vocablo κρινεῖν (separar, distinguir, juzgar, explicar). Por ende, el epíteto que matiza a la divinidad depone la veleidad gráfica para develar un órgano de pensamiento que, instrumentado frente a los óbices del…

Fundación Perséfone

Orfeo era un músico amateur y atelier, que vivía en una pequeña casa a las afueras de la gran ciudad de New Hades, en el año 20XX. Nunca acostumbrado a la vida en la ciudad, se había retirado con su pareja Eurídice a los suburbios. Hacía unos años se habían conocido en un festival de…

Makeda, reina de Saba

Makeda se ha despertado de una siesta de espuma de mar. Tiene el cabello revuelto por las olas del ensueño y en sus oídos aún siente rubor de aguas profundas. Baja las plantas hasta las baldosas gélidas del suelo de la alcoba y se estremece al incorporarse: sus pies parecen todavía cubiertos por la arena…